Nada de tímida, esta no se corta si te la miran. Requiere ritmo dice la Blanca, la que me enseñó.

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15 minutos

  • 1 yema
  • aceite
  • 1/2 limón
  • sal
  • pimienta

La cantidad de yemas depende de la cantidad de mayonesa que necesites hacer. 1 yema alcanza como para 2 ó 3 sánguches por ejemplo. Siempre usa huevos frescos; que sean recién comprados y no los que llevan 1 semana en el refrigerador. Mejor aún si son de huevos de campo, así queda con una linda color.

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Pon la yema (o las) en un bowl chico (o mediano). Idealmente con un batidor de mano chico -si no tienes, anda adquiriéndola luego- o con un tenedor, y con un movimiento rápido y circular, empieza a batir la yema por 1 minuto más o menos, hasta que quede suave y cremosa.

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Ahora la gracia; con la mano que tienes libre agarra la botella de aceite -puede ser uno de cualquiera, o puedes mezclar- y al mismo tiempo que bates, empieza a tirar un chorrito delgado sobre la mezcla. Di “que rica la mayo” 5 veces y corta el chorrito. Si es en voz alta mejor.

Sigue batiendo con harta energía. Con la mano libre agarra el bowl e inclínalo hacia la otra mano, cosa que la mezcla quede con más profundidad y así al batir le entra más aire, lo que le da más espesor.

Otro minuto batiendo, y luego repite con el aceite. Y después de nuevo con la incilinación. Y aquí te abandono; al ojo no más vas viendo como va quedando de consitencia. En este caso hice tres veces lo del aceite.

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Cuando creas que esté entonces échale el jugo de limón, un poco de sal y pimienta. Prueba y si quieres le echas un poco más de limón, pero con cuidado porque te puede quedar muy líquida. También puedes echarle unas gotas de vinagre.

Te resultó? Por favor comenta! No me gusta hablar solo.